sábado, 1 de octubre de 2011

EL CAPITALISMO EN TRES ESFERAS

PR Sarkar

Mientras tratamos de combatir todo tipo de explotación, primero debemos tener una comprensión clara de la naturaleza de la explotación. Actualmente, la sociedad humana está sometida a la explotación despiadada del capitalismo. La explotación capitalista ha llevado a la humanidad al borde del desastre, expandiendo sus tentáculos opresores sobre todos los aspectos de la vida humana.
Según PROUT, la explotación capitalista es perpetuada en tres esferas: física -de la que somos bien conscientes- intelectual y espiritual. Cada uno de estos tipos de explotación capitalista es igualmente peligroso.
Para resolver el problema de la explotación capitalista en la esfera física, deberemos asegurarnos que el movimiento de dinero no esté restringido o inmovilizado en manos de unos pocos capitalistas. El sistema económico actual debe ser transformado a fondo, y en su lugar debe construirse un sistema económico amplio y completamente nuevo. En este nuevo sistema, el dinero no estará restringido ni inmovilizado en manos de unos pocos capitalistas. Cuanto más irrestricta se mantenga la movilidad óptima del dinero, más se fortalecerá y vigorizará la vida socioeconómica del cuerpo colectivo.

Capitalismo intelectual

Actualmente, en la esfera psíquica hay una notable falta de motivación y esfuerzo por parte de las personas inteligentes y educadas, para utilizar apropiadamente su conocimiento adquirido en pos del bienestar colectivo. Esta es la psicología de una clase apática y elitista a la que no le gusta moverse de su posición privilegiada para trabajar por el bien de la gente común. Esta psicología provoca un tipo especial de capitalismo intelectual.
El capitalismo intelectual causa en la sociedad varios problemas acuciantes. En primer lugar, la capacidad de instrucción de gran parte de la población no está desarrollada. Segundo, no se fomenta la conciencia socioeconómica de las poblaciones aborígenes. Tercero, las mentes de las personas están influenciadas por insanos complejos de inferioridad y miedo, que las mantienen psíquicamente débiles. Cuarto, se impide el desarrollo intelectual y moral de los seres humanos, con lo cual imperan en la sociedad el atraso y la irracionalidad. Finalmente, los sentimientos mezquinos como el geo-sentimiento y el socio-sentimiento, comienzan a ejercer una influencia destructiva sobre la sociedad. Consecuentemente, se propagan la explotación intelectual, las teorías y doctrinas dogmáticas, y las supersticiones y rituales religiosos.
La inercia intelectual ha cobrado proporciones peligrosas. Sacando partido de este estancamiento intelectual, los rapaces capitalistas extienden maliciosamente una red de explotación y absorben la vitalidad de la sociedad. Por medio de este proceso los capitalistas logran perpetuar su insidiosa regencia de explotación.
El pueblo ha estado protestando a viva voz en contra del capitalismo por largo tiempo, y en numerosas ocasiones se han organizado movilizaciones en contra de la explotación capitalista. Alertados sobre la disconformidad de la gente hacia el sistema, los capitalistas han cambiado continuamente los métodos de explotación en sus esquemas económicos.
El capitalismo siempre se ha adaptado a las circunstancias cambiantes. Así vemos que en diferentes períodos han existido distintas formas de explotación capitalista, tales como feudalismo, capitalismo de laissez faire, imperialismo, colonialismo, neo-colonialismo, economía mixta, corporaciones multinacionales, etc. Actualmente hasta el comunismo -que otrora fuera un arma mortal contra la explotación capitalista- se ha transformado en una herramienta sin filo y obsoleta.
La explotación psicoeconómica es la forma más moderna de la peligrosa explotación capitalista que todo devora. Es un tipo especial de explotación, que primero debilita y paraliza psicológicamente a la gente de varias maneras, y luego la explota económicamente. Algunos de los métodos de explotación psicoeconómica incluyen: primero, la supresión del idioma y la cultura nativa de la población local; segundo, la propagación extensiva de pseudocultura, ejemplificada por la literatura pornográfica, que degrada la mente de las personas y particularmente mina la vitalidad de la juventud; tercero, la imposición de numerosas restricciones a las mujeres, forzándolas a ser económicamente dependientes de los hombres; cuarto, un sistema educativo no psicológico, con frecuencia interferido políticamente por los intereses creados; quinto, la negación del dharma (deseo de expansión infinita) en nombre del secularismo; sexto, la división de la sociedad en numerosas castas y grupos; séptimo, el perjuicio causado a la sociedad mediante el uso de métodos innaturales y dañinos de control de la natalidad; y octavo, la entrega del control de los diferentes medios de comunicación masiva -tales como prensa, radio y televisión- a manos capitalistas. Tanto la explotación intelectual como la psicoeconómica, representan actualmente un gran peligro para la humanidad.
Para contrarrestar esta amenaza, deberán generarse inmediatamente sentimientos populares poderosos a favor de la liberación del intelecto. Para lograrlo, el primer requisito es que los intelectuales deben mantener sus intelectos puros e inmaculados. Dejando de lado toda su inercia y sus prejuicios, los intelectuales deberán mezclarse con la gente común, y comprometerse a lograr su bienestar. Deberán ayudar a la gente común en su proceso de desarrollo y extender su apoyo a todos los movimientos en contra de la explotación. Este enfoque ayudará a erradicar la explotación, estabilizar la estructura de la sociedad, y expandir el estándar intelectual de la gente común. Entonces la sociedad humana avanzará con pasos rápidos hacia un futuro brillante.

Capitalismo espiritual

Además de las esferas física e intelectual, el capitalismo también existe en el ámbito espiritual. Algunas personas relegan su familia y sociedad, van a vivir a cuevas en las montañas, y soportan arduas penalidades para satisfacer su deseo de emancipación espiritual. A causa de su egoísmo, conservan el conocimiento espiritual sólo para ellos, y no se molestan en despertar conciencia espiritual en la vida individual ni colectiva. Esto es capitalismo en la esfera espiritual. Es contrario a la verdadera esencia de las prácticas espirituales, que es: «Autorrealización y servicio a la humanidad».
Para un espiritualista, todo -desde el Creador hasta una pequeña brizna de hierba- es la manifestación de la Conciencia Suprema. El estado de ecuanimidad es una de las principales características de la espiritualidad. Si uno no logra tener esta cualidad, no puede afirmarse en el estado supremo, y el movimiento hacia la Conciencia Suprema se ve obstaculizado a cada paso. En tiempos antiguos, muchas personas se encontraron en esta trágica situación.
Todas las personas tienen el derecho desde el nacimiento a la práctica espiritual. En todas las esferas de la vida colectiva -económica, política, social, etc- es esencial una perspectiva científica y racional. Inculcar valores humanos cardinales es una necesidad urgente. Esta es la demanda de la época. A causa de que tales valores elevados están faltando en la vida social, hay tantas incongruencias y confusiones en la sociedad.
Existe actualmente una urgente necesidad de revolución espiritual total -tanto en la vida individual como en la colectiva- bajo la guía de un grupo de líderes comprometidos e idealistas. Estos líderes deben estar dotados con poder espiritual, y su ideología debe estar basada en la roca sólida de la espiritualidad. Tales líderes altamente capaces son llamados sadvipras. Ellos asegurarán el progreso social en todos los países y en todos los tiempos.
Todos los espiritualistas genuinos deberán adaptarse al nivel de la tierra polvorienta, inspirados por el amor espontáneo de sus corazones. Deberán compartir con los demás la riqueza de sus desarrollados intelectos, para aliviar las penas y sufrimientos de la humanidad. Mediante su guía y liderazgo, el pensamiento humano tomará otro rumbo y avanzará por un sendero completamente nuevo. El poder espiritual latente en los seres humanos será despertado. A través de su esfuerzo e inspiración, la nueva gente de una nueva generación se armará con un nuevo y audaz optimismo y una clara visión de futuro, marchando triunfalmente hacia adelante.

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